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LA POETISA DE AMÉRICA
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Juana Fernández Morales o sea, Juana de Ibarbourou, nació el 8 de marzo de 1895 en Melo, Uruguay. Fue junto con Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, una de las figuras poéticas más celebradas de América. De hecho, en 1938, en compañía de ambas poetisas, y en una espléndida tarde ática, cuenta al público lector cómo se escribe poesía.
¿Por qué se la llama Juana de América? En una ceremonia que se lleva a cabo en el salón de los “Pasos Perdidos”, del palacio legislativo del Uruguay, en 1929, le llega la consagración a través del escritor Alfonso Reyes, quien la desposa con América.
Como las otras dos celebridades, hace permanentescolaboraciones para la prensa, a través de artículos, notas y conferencias. A diferencia de Alfonsina Storni, que termina renegando, en cierta manera, de su primer poemario, La inquietud del rosal, Juana da un salto a la fama y a la aprobación unánime de la crítica de entonces, con su poemario Las lenguas de diamante. De formación profundamente católica, escribe una obra con poemas de carácter religioso, bajo el título de Loores de Nuestra Señora. Así mismo aparece, en prosa, un libro llamado Estampas de la Biblia.
Activa, dotada de mucha vocación para todo lo esencialmente literario, hace obras teatrales para niños. Y qué decir del enorme éxito que tuvo la publicación, en 1944, de Chico Carlo. Chico Carlo vale la pena ser leído. Es el retrato, en cuentos, de una parte vital, sustancial, de su existencia. Confiesa la autora que Chico Carlo fue el gran amor de su infancia. Lo confiesa, y se percata de que su mundo infantil e irreverente ante lo consciente, estaba poblado por personajes ajustados a la rigurosidad del cuento.
Todo su temperamento, su naturaleza semisalvaje perdida en la niñez, se manifiestan en esa dulce y emotiva prosa. Decir Juana de Ibarbourou es también decir “Chico Carlo”. De igual manera que evocar a Juan Ramón Jiménez es traer a la memoria a Platero y yo.
Hay obras magníficas que definen -para siempre- el destino de algunos escritores. Se nota toda una exaltación del ser, de la vida, de la naturaleza, y del amor en su poesía. Pero, mujer inteligente, poetisa de ideas profundas, no se le escapan a sus versos, la angustia del ser humano, la brevedad del ser. Domina la técnica poética, así como la diversidad, y es eso, entre otros dones o cualidades, el soporte sobre el que se asientan sus obras hasta hoy leídas.
Hay en su voz equilibrio, madurez, conocimiento de los valores estéticos, y una decidida fuerza con que se entrega a sus deberes poéticos. Juana de Ibarbourou afirma que la poesía la tendrá hasta la muerte. Su fama internacional fue tanta que se hicieron y se siguen haciendo antologías de su obra. En 1959, la proponen para el Premio Nobel de Literatura. No pudo ser. La gran premiada fue Gabriela Mistral.
Millonarios
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas, con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia oblicua, refrescante y menuda, del agua. ¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia, vamos a ser felices con el gozo sencillo de un casal de gorriones que en la vía se arrulla. Más allá están los campos y el camino de acacias y la quinta suntuosa de aquel pobre señor millonario y obeso, que con todos sus oros, no podría comprarnos ni un gramo del tesoro inefable y supremo que nos ha dado Dios: ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor. Juana de Ibarbourou
Tomado de ABC Color de Paraguay
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Me gustaria que la pagina tuviera poemas de America escritas por ella (Juana de Ibarbourou) ya que me son muy utiles para la escuela
Besos