Jul
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EL DIPUTADO ALFREDO ASTI OPINA SOBRE POLITICA ECONOMICA
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Lo expansión del gasto, sobre bases sólidas de sustentación, es parte de una nueva concepción de la política económica de signo progresista.
El mantenimiento de la estabilidad macroeconómica asegura una senda de crecimiento sostenible que nos permite a su vez la focalización de los recursos adicionales hacia las políticas sociales, entendiendo que el crecimiento por sí solo no asegura la igualdad de oportunidades.
Por Alfredo Asti (*)
La economía creció fuertemente en el bienio 2005-2006, y adicionalmente, los indicadores económicos indican que en el presente año continúa el dinamismo, convalidando por tanto, las previsiones de crecimiento de la actividad económica pronosticada.
Esta nueva expansión de la actividad estuvo posibilitada principalmente por una mayor demanda interna amparada por las políticas dirigidas a generar el incremento del empleo y a recuperar el poder de compra de los salarios y pasividades.
La demanda externa -las exportaciones- también continúa expandiéndose a buen ritmo, lo que demuestra un buen nivel de competitividad a nivel internacional y regional.
El crecimiento de la economía se acompañó por un aumento del empleo y una disminución de las tasas de desempleo, acompañado de una reducción de la informalidad y mejoras en la calidad del empleo. Las estimaciones realizadas para los distintos meses del año 2007 dan cuenta de que el empleo ha alcanzado niveles superiores al período previo a la crisis del año 2002.
Por su parte, la tasa de desempleo fluctúa a nivel nacional en un entorno al 9.7%, siendo la menor registrada en promedio para el año 1999.
En 2006, el salario privado mostró un aumento en promedio de 5%, y el salario público se incrementó en 3.3%, mientras que el ingreso medio de los hogares se recuperó alrededor del 10% real en relación al promedio de 2005.
Asimismo, los niveles de pobreza e indigencia, que comenzaron a caer en 2005, en 2006 intensificaron su descenso. En ese mismo año, la incidencia de la indigencia cae drásticamente en más de un 50% con respecto al año anterior (1,8 puntos porcentuales), llegando para todo el país al 1,65%, mientras que la incidencia de la pobreza también cae en el bienio 2005-2006 en 7 puntos porcentuales respecto al año 2004, para ubicarse en un nivel del 25,2%, aunque aún se mantiene por encima de los niveles registrados en la precrisis.
Estos porcentajes de pobreza e indigencia aumentan en el tramo de la población infantil, en especial de cero a cinco años, los índices de pobreza alcanzan al 46%, diez puntos más bajo que en 2004, pero excesivamente altos aún, por lo cual es necesario focalizar políticas cada vez más hacia la población de menor edad.
Presupuesto Nacional
La estrategia que se ha adoptado, desde el Presupuesto Nacional, es asignar recursos en forma previsible y con prioridades establecidas. Se establecieron recursos compatibles con el escenario macroeconómico y sus proyecciones.
En las subsiguientes Rendiciones de Cuentas, en la medida que se generan recursos adicionales a los previstos, se vuelcan a las áreas, ya definidas como prioritarias.
A modo de ejemplo: para 2008, a los 100 millones de dólares de incremento que se habían destinado en las instancias presupuéstales, se agregan 185 millones de dólares en la actual Rendición, con lo que se llega a un aumento del gasto de 285 millones de dólares, cifra compatible con el programa financiero y la estabilidad económica.
Los recursos adicionales provienen de cuatro fuentes genuinas: 1) la evolución favorable de las variables macroeconómicas por encima de las previsiones realizadas en el presupuesto, que aporta 50 millones de dólares; 2) la reducción de la evasión y del informalismo y la exigencia de una mejora en la eficacia de las oficinas recaudadoras, que aporta 30 millones de dólares; 3) el comienzo de una política de remisión de utilidades de los bancos públicos que para 2008 se estima en 60 millones, y 4) el ahorro relativo en el pago de intereses que permite ajustar la meta de superávit primario sin modificar el compromiso con el resultado global, que aporta 45 millones de dólares, permitiendo dirigir a las áreas prioritarias (educación, salud, reducción de la desigualdad social) el aumento del gasto.
Para la salud se asignan recursos para financiar la primera etapa del Nuevo Sistema de Salud, que incluye principalmente el pago de la cuota de salud a casi 500.000 hijos menores de trabajadores y a funcionarios públicos, lo que representa unos U$S 72 millones.
Se instrumenta el Plan de Equidad asignando recursos para la superación de la pobreza, la indigencia y la reducción de la desigualdad social, dirigido a atacar los determinantes más estructurales de la pobreza. En 2008 se implementará la primera etapa de dicho plan, que cubre la atención a la infancia y adolescencia que es el objetivo prioritario del plan y que se instrumentará a través de la modificación del régimen de Asignaciones Familiares para hogares pobres.
No obstante, cuenta además con otros componentes también relevantes como ser: apoyo alimentario, programas de integración social y atención a la vejez y a la discapacidad, fomento del empleo formal, inclusión educativa y social, que implican en total más U$S 70 millones.
Además se prevé canalizar recursos a través del MTSS para el fomento del empleo formal y de la ANEP para inclusión educativa y social por un total de U$S 14 millones.
El saldo de U$S 43 millones de dólares se destina a otros fines importantes como son el Plan Ceibal, el sistema integral de tecnología del Ministerio del Interior, el programa de cohesión social y territorial de la OPP el apoyo a alumbrado público de los Gobiernos Departamentales, la Agencia de Gestión Electrónica de Gobierno, etc.
Los créditos a la educación
El incremento del crédito presupuestal de 2008 ya aprobado en el Presupuesto quinquenal, implica una disminución de alrededor de U$S 13 millones en la Administración Central y un aumento de U$S 116 millones en los organismos del 220, donde son U$S 86 millones para ANEP, U$S 16 millones para UdelaR y U$S 8 millones para EMAU.
Dentro del Gasto Social, la Educación recibe a lo largo del período un importante aumento de recursos, proveniente de créditos del Presupuesto, de la Rendición de Cuentas 2005 y de esta Rendición.
Estas asignaciones para la Educación (sin contar con la modificación introducida en Diputados) implican un fuerte crecimiento acumulado al cabo del período, que alcanza al 63% en valores constantes.
Dentro de la Educación, ANEP y la Universidad crecen fuertemente en precios constantes: 54% y 51% respectivamente al final del período, casi duplicando el crecimiento esperado del PBI, de 28% en iguales términos.
Por otra parte, en conjunto con las asignaciones presupuéstales y las modificaciones del proyecto de Rendición de Cuentas 2006, el Gasto Social del Gobierno Central crece del 40% del gasto total en 2004 al 49% en el 2009.
Este aumento del 9% se produce por similar reducción en el peso de los intereses en el Gasto total, que bajan de 34% a 25%.
En la Rendición de Cuentas 2006 incorpora asimismo financiamiento para varios proyectos correspondientes al área del desarrollo productivo, que refieren al sistema de trazabilidad, fondo para proyectos de reconversión de empresas, incentivos para la contratación de mano de obra y recursos adicionales para la Agencia Nacional de Innovación.
Dichos gastos se financian con la reestructura en el régimen de devolución de impuestos indirectos por U$S 27 millones, restando otros U$S 18 millones para distribuir de acuerdo con las gremiales del sector.
Pese al incremento del gasto, la situación fiscal actual se encuentra de acuerdo a las pautas delineadas oportunamente. Se ha cumplido con los objetivos de resultado global del sector público consolidado, que significó un déficit de sólo 0.6% del PBI en 2006. El menor peso de los intereses de deuda en relación al producto (4.7% en 2005; 4.4% en 2006) ha posibilitado un pequeño descenso del superávit primario (3.8%), con el objetivo de atender necesidades sociales prioritarias.
Pero a pesar de esta reducción del superávit primario no se está previendo una política fiscal expansiva para los años siguientes. Se prevé que el superávit primario se mantenga prácticamente constante en relación al producto, mientras que las previsiones del déficit fiscal para 2009 se encuentran en un 0.3% del PBI, lo cual representa una mejora del 1.7% respecto de 2004.
Estas cifras contrastan fuertemente con los resultados globales de la década del 90 (etapa anterior a la crisis, durante los gobiernos de Lacalle y Sanguinetti) que significaron un promedio anual de 1,5% de déficit global (promedio anual simple).
Si la comparamos con el período 2000-2004, que incluye la crisis y su salida, la diferencia es obviamente aún mucho más evidente, ya que ese quinquenio (durante el gobierno de Batlle) cerró con un déficit promedio anual del 3,36%.
Por su parte, el Gasto Público en 2006, con relación al producto, se encuentra en niveles menores que en la precrisis (29.6%), en especial los egresos primarios corrientes (excluyendo inversiones e intereses de deuda) que representan un 22.6% del PBI. Las estimaciones para los años siguientes muestran un escenario estable.
Con esta apretada síntesis pretendimos demostrar cómo, lamentablemente por la publicidad excesiva de las diferencias internas en la bancada de Gobierno durante el tratamiento de la Rendición de Cuentas en la Cámara de Diputados, no pudimos comunicar correctamente los importantes logros ya obtenidos por esta Rendición y los que se proyectan en esta modificación presupuestal.
(*) Contador Público. Representante Nacional de Asamblea Uruguay – FA
Fuente:Crónicas













