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Visiblemente apesadumbrado, el General del Aire Enrique Bonelli, comandante en jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), señaló que en un primer análisis, el accidente que costó la vida de los dos jóvenes pilotos habría sido provocado por un ave de gran tamaño que impactó contra la cabina del pequeño avión de entrenamiento.

El accidente tuvo lugar a unos 18 kilómetros al sureste de la Base Aérea Nº 2, ubicada en Santa Bernardina, departamento de Durazno, en un paraje conocido como Polanco del Yi, cercano a la frontera con el departamento de Florida. El Pilatus PC-7U, matrícula FAU 303, era tripulado por el teniente 2º (Av.) Diego Silveira Lujambio, que actuaba como instructor, y el alférez (Av.) Jonathan Martínez Méndez, quien estaba completando el curso de vuelo avanzado. Desapareció de la pantalla del radar a las 11.05.

El avión, perteneciente al Escuadrón de Vuelo Avanzado -unidad donde completan sus cursos de pilotaje los oficiales egresados de la Escuela Militar de Aeronáutica- estaba cumpliendo una misión de instrucción que comprendía una travesía entre Durazno-Montevideo-Laguna del Sauce- Durazno, explicó el general Bonelli. “El vuelo se desarrollaba a mínima altura, en lo que denominamos navegación táctica”, agregó.

En una ronda de prensa, el general Bonelli señaló que la aeronave, de procedencia suiza e incorporada a la FAU en 1992, volaba a 150 metros de altura y a una velocidad de 300 kilómetros por hora.

Cuando faltaban unos 18 kilómetros para llegar a su base, la aeronave desapareció de la pantalla del radar y no contestó las llamadas de la torre de control. A partir de ese momento, las autoridades dispusieron de un operativo de búsqueda y rescate que comprendió a otro Pilatus que desarrollaba una misión similar y que volaba a unos 10 minutos atrás del accidentado, otra aeronave que partió desde Santa Bernardina y un helicóptero, también de la misma unidad.

Media hora después de activado el operativo, la tripulación del helicóptero avistó en un paraje de difícil acceso por tierra- conocido como Polanco del Yi, en la 4ª sección del departamento de Durazno- al avión siniestrado. Tras el avistamiento, el aparato tocó tierra en el lugar, donde se comprobó el deceso de los dos jóvenes oficiales.

“Las causas las que tenemos que investigar”, precisó Bonelli, quien agregó que la Comisión Investigadora de Accidentes Aéreos de la FAU se encuentra trabajando. No obstante, señaló que “de un análisis realizado inmediatamente de haber hallado la aeronave surge que el avión chocó con un ave de gran porte.

Podemos presumir que pudo haber sido la causa del accidente, ya que los restos del pájaro son realmente grandes, no sabemos cuál es, pero es evidente que tuvo un efecto importante al impactar contra el parabrisas del avión”.

Bonelli señaló que no se trata de un caso excepcional para los pilotos -”cada tanto sucede”, agregó- pero si se confirma esa hipótesis sería la primera vez que la FAU tiene un accidente fatal provocado por el choque con un ave.

Precisó Bonelli que cuando se trata de una tripulación doble, si uno de los pilotos queda fuera de acción o se desmaya, de inmediato su compañero toma el control.

“En este caso el avión venía volando a la altura correcta. Lo que está demostrado por los manuales de procedimiento, aproximadamente a 150 metros de altura, lo que es constatado por el radar. Obviamente, no les dio tiempo para verlo y luego retomar el control”, añadió.

De acuerdo a lo establecido por los controles, el Pilatus se desplazaba a una velocidad de 180 nudos -unos 300 kilómetros por hora- y su altura era de 150 metros. Así lo establecía el manual de procedimiento y fue constatado por los controles de la FAU.

El avión se encontraba en buen estado de mantenimiento, afirmó Bonelli. “Los aviones de la Fuerza Aérea que son entregados para volar están en excelentes condiciones, de lo contrario son retirados de orden de vuelo para su revisión y puesta en condiciones”, aseveró.

El último accidente fatal que involucró a aviones de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) se registró el 31 de enero de 2004, el mismo día en que el general Enrique Bonelli asumió la comandancia de la institución en sustitución del teniente general (Av.) José Pedro Malaquín.

En esa ocasión, un Cessna A-37B Dragonfly del Escuadrón Aéreo Nº 2, procedente de Durazno, se precipitó a tierra en Florida muriendo sus dos ocupantes. Se trataba del piloto y comandante de la Brigada Aérea II coronel (Av.) Hebert Tomé, y el piloto instructor y jefe de Operaciones del Escuadrón Aéreo 2 (Caza) capitán (Av.) Gustavo Varela.

De acuerdo a la investigación, las causas se debieron a factores naturales a raíz de la incidencia de “condiciones meteorológicas extremadamente adversas” que desencadenaron el siniestro; si bien ocurrió una falla eléctrica.

La familia del capitán Varela presentó ante la Justicia una demanda contra la FAU y el Ministerio de Defensa Nacional por U$S 450.000 en virtud de los daños y perjuicios ocasionados.

El 21 de abril de 2003, cerca de la ciudad de Soca, en Canelones, un avión de la Escuela Militar de Aeronáutica se precipitó a tierra causando la muerte de sus tripulantes: el oficial instructor Sergio Márquez, de 35 años, y el cadete Hugo Cabrera, de 23.

Un error humano parece ser la explicación más plausible para el accidente. El avión de entrenamiento Aermacchi SF-260 número 316 se estrelló en un campo arado de Estación Las Alas. El impacto pulverizó la aeronave que tomó fuego de inmediato.

El Pilatus PC-7U es un avión biplaza de entrenamiento fabricado en Suiza por Pilatus Aircraft Limited. Fue incorporado a la Fuerza Aérea Uruguaya en 1992 para sustituir a los anticuados Beechcraft T-34 Mentor de la entonces Escuela de Vuelo Avanzado, hoy Escuadrón de Vuelo Avanzado.

Para su adquisición -fueron comprados seis- se llamó a una licitación en la que participaron, además de la Pilatus, la brasileña Embrear con el Tucano y la finlandesa Valmet con el Valmet Redigo.

La FAU se decidió por el avión suizo desechando a las otras pese a algunos cuestionamientos por la falta de asientos eyectables en la aeronave elegida. Uno de los Pilatus se estrelló a mediados de la década de los 90 muriendo sus dos tripulantes.

Fuente:U. Noticias


Comentarios

2 Comentarios

  1. hernan el Domingo, 24 dUTC febrero dUTC 2008 - 1:30

    Un oficial de la Fuerza Aérea Argentina en septiembre del 2007 tuvo un accidente similar piloteando un IA-58 PUCARA salvó su vida de milagro y ahun hoy sigue recuperandose. Los accidentes con p’ajaros son unos de los tantos riesgos qu tiene la aviación . Lamentablemente este episos finalesodio concluyó con el peor de los finales. acompaño a los familiares de los aviadores caidos en todo su dolor. mi mail es hmsoncini@yahoo.com.ar

  2. manuel el Viernes, 27 dUTC junio dUTC 2008 - 11:19

    Que descanses en paz Diego, gracia spor tu constante apoyo en esa pqsión que compartimos de volar, ahora vuelas con tus propias alas.
    todo aviador noimporta el avión decide subirse y afrontar sus peligros, los aviadores militares y navales d euruguay tripulan sus aeronaves con una unica mision servir a la patria, y la leyenda reza la aviación vanguardia d ela patria, a todos los martires de nuestra aviación el recuerdo eterno

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