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EXPERIMENTOS CON PACIENTES: UNA INFORMACION QUE TIENE 7 AÑOS DE APARECIDA
publicado en Medicina, Salud y Medicam. y Drogas | 0 Comentarios
Hace 7 años, el 8 de julio del año 2001, el en ese entonces Diputado del Nuevo Espacio, Gabriel Barandiarán realizaba unas declaraciones al diario El Observador referidas a experimentos realizados con mujeres que padecían de cáncer de cuello de útero, en Uruguay
Los resultados de un experimento de braquiterapia que terminó de realizarse en 1993 sobre 30 mujeres que padecían cáncer de cuello de útero provocó a 11 de ellas complicaciones tardías en la vejiga, vagina e intestino delgado, reveló el diputado del Nuevo Espacio, Gabriel Barandiaran.
Los resultados de este estudio realizado en el Hospital Italiano se desconocían públicamente y Barandiaran se enteró de los mismos luego de que a principios de junio fueron clausurados cuatro equipos de radioterapia en tanto que otros 7 fueron observados por tener deficiencias.
Ese episodio generó un fuerte debate en el Parlamento, donde legisladores de todos los sectores cuestionaron al Ministerio de Salud Pública por haber actuado con demora en el tema y pusieron en tela de juicio el funcionamiento de las clínicas oncológicas.
Algunos legisladores señalaron en la Comisión de Salud de Diputados que conocían casos de pacientes que fueron quemados al ser irradiados con equipos de radioterapia.
Si bien los médicos que concurrieron a la comisión legislativa negaron este punto, Barandiaran dio algunos detalles sobre una experiencia que se realizó con pacientes que primariamente fueron tratados en el “departamento de Radioterapia del Hospital Italiano desde 1986 a 1993″, según señala una publicación especializada extranjera.
“En esta publicación extranjera de medicina se menciona una experiencia con mujeres uruguayas, en la que para poder determinar la dosificación (que debían recibir) se las sometió a este tipo de tratamiento, que significó un perjuicio absolutamente importante para un grupo de ellas”, afirmó a El Observador Barandiaran.
Tras detallar las características del tratamiento, agrupar en tres diferentes grados los tipos de complicaciones que podían generar y describir la forma en que se llevó a cabo la dosificación, la publicación da cuenta que 11 de las 30 pacientes tuvieron algún tipo de trastorno.
“Nos hemos dedicado a una serie de ajustes en la dosis por las complicaciones tardías. El primer paso fue reducir la dosis de branquiterapia a más de un 20%.
Sólo 10 pacientes son incluidas en este esquema antes de ser considerado peligroso, cuando se vieron las complicaciones tardías en los Estudios IIIB de cuello de útero”, dice el documento.
El estudio, publicado en la revista Elsevier y que tiene por título “Fraccionamiento en branquiterapia a mediana tasa de dosis”, fue realizado por “Félix Leborgne, Jack F. Fowler, José H. Leborgne, Eduardo Zubizarreta y Rick Chappell”.
Barandiaran dijo que luego de conocer la publicación se contactó con autoridades de Salud Pública, del Sindicato Médico y con varios especialistas para conocer si se iba a adoptar alguna medida, pero que no recibió respuestas.
“El Ministerio de Salud Pública debe asumir la defensa de los usuarios. Debe establecer cuáles son las condiciones mínimas para poder funcionar”, opinó el diputado nuevoespacista y agregó que “en materia de defensa de los pacientes, Uruguay en los últimos años no ha avanzado”.
Para Barandiaran, “el Ministerio de Salud Pública tiene como función la de velar y definir cuáles son los estándares de calidad de atención médica a los que pueden estar sometidos los pacientes uruguayos”.
Sostuvo que cualquier paciente “puede estar en una experiencia sin saberlo. Hace unos años el Sindicato Médico hizo pública una encuesta en la que más del 30% de los médicos consideraba que había entrado en un protocolo de investigación”.
“Uruguay tiene condiciones para la investigación muy similares a la de los países desarrollados. Tenemos enfermedades de países desarrollados y depresiones de países desarrollados, por lo tanto nos hacemos atractivos para este tipo de actividades”, añadió el legislador.
Barandiaran concluyó su razonamiento: “Debería existir un Tribunal de Etica Médica que establezca normas muy claras y precisas en casos escabrosos como la experimentación médica. Que se ejerza un control sobre el paciente que entró en un protocolo de investigación”.

























