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El Congreso del Frente Amplio de diciembre tendrá el cometido de definir candidatos y programa de la fuerza política para el próximo período de gobierno.

La Comisión de Programa del FA ya discutió y aprobó cuatro documentos, a los que accedió la diaria: Uruguay Integrado, Uruguay Social, Uruguay Cultural y Uruguay Innovador.

Si se hiciera un ranking sobre los temas más debatidos en la interna del gobierno frenteamplista en este período, la inserción internacional ocuparía el primer lugar.

La discusión sobre la eventual firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y la posterior suscripción del Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones (TIFA, por sus siglas en inglés) dividió las aguas de la interna de la coalición gobernante.

Si bien hay puntos en común y uno de ellos es la ratificación de la pertenencia de nuestro país al Mercosur y el “regionalismo abierto”, existen distintos énfasis en las visiones de inserción internacional de los más firmes candidatos presidenciales del FA: el ministro de Economía, Danilo Astori, y el senador José Mujica (el énfasis en este caso es más bien de su sector, el Movimiento de Participación Popular).

En este sentido, cobra importancia lo aprobado por la Comisión de Programa, que va en la misma línea de lo resuelto por el último Congreso “Liber Seregni”.

Si bien los que están en la “cocina política” del FA consideran que “nadie le da bola” a lo que resuelve la comisión, lo cierto es que será la base desde la cual se debatirá en el Congreso.

“El FA reafirma en su Congreso la pertenencia plena de Uruguay al Mercosur. Consideramos el fortalecimiento del bloque regional como la única forma de negociación equilibrada con los grandes actores económicos internacionales. Queremos un proyecto más ambicioso en sus metas”, comienza estableciendo el texto de Uruguay Integrado, que fue aprobado “en general”, es decir, no tuvo unanimidad.

El documento destaca la creación del Parlasur, que “ayuda a superar la visión económico-comercial y apunta a dar formato a una soberanía supranacional que posibilita una voz común en los ámbitos internacionales”.

“Más y mejor Mercosur es para el FA una declaración programática. En este sentido no se tomarán decisiones ni se llevarán adelante acciones que pongan en riesgo la unidad del bloque”, se advierte.

Luego se sostiene que “un TLC en los términos y con las condiciones de los que Estados Unidos ha firmado con Perú o ha propuesto a Colombia es incompatible con las necesidades y los objetivos del desarrollo nacional del Uruguay”.

“Tales términos y condiciones, referidos a normas de competencia, compras gubernamentales, propiedad intelectual, servicios, barreras técnicas al comercio, etc., tampoco son aceptables introducidos en el marco de otros acuerdos tipo TIFA o similares”, agrega.

Esta disposición, prácticamente idéntica a la del último congreso, cobra significado teniendo en cuenta que esos temas que se detallan están incluidos en el anexo del TIFA con Usa como eventuales objetos de negociación.

El documento programático dispone que, además de apostar a la región, nuestro país debe “desarrollar un bilateralismo múltiple para aumentar y diversificar el intercambio comercial, en particular nuestras exportaciones, contribuyendo de esta forma a disminuir nuestra vulnerabilidad”, siempre “enmarcado en la estrategia de país productivo”.

“No hay contradicción en tener fluidas relaciones internacionales con la región y con el resto del mundo.

No hagamos falsas oposiciones.

Confiemos en nuestro gobierno”, se aboga en el texto, estableciendo como límite “que lo comercial no lesione nuestros principios”.

Misiones de la discordia La comisión se muestra partidaria de continuar con las misiones de paz. “Nuestra presencia constituye un instrumento efectivo de política exterior, colocando a los países latinoamericanos en niveles de decisión de los temas internacionales.

[...] Esta participación en las etapas iniciales del pos-conflicto, permite a nuestro país trabajar de manera sustancial con el multilateralismo activo, con el fin de alcanzar la estabilidad política, económica, social y el fortalecimiento del Estado de Derecho”, consigna. Y luego especifica: “La comunidad internacional, y en particular los países de América Latina, han renovado su compromiso con el proceso de paz y reconstrucción iniciado en Haití”.

En otro orden, el texto reafirma “el compromiso del Frente Amplio de consagrar el ejercicio del voto en el exterior a todos los uruguayos”, para lo cual insta a elaborar una reforma constitucional.

La Comisión de Programa estudia la forma de hacer públicos estos documentos. A la brevedad serán remitidos al Plenario del FA, que se reunirá en setiembre y los hará circular entre los congresales de la coalición de izquierda.

En los documentos aprobados hay pocos elementos de innovación respecto a lo que ya se hizo en este período de gobierno. Se enuncian más bien principios y líneas generales.

El documento Uruguay Social establece la necesidad de considerar un “modelo de redistribución de la riqueza de tal modo que las políticas sociales estén absoluta y totalmente imbricadas y articuladas a las políticas económicas como partes integrantes del modelo de desarrollo”.

Afirma la necesidad de un “nuevo sistema de protección social” pero no dice qué características tendría. Luego enuncia una serie de principios: solidaridad, respeto a la diversidad, profundización de la democracia, participación ciudadana y descentralización.

Se plantea como una preocupación la infantilización de la pobreza, la emigración de jóvenes con capacitación media y superior, el envejecimiento poblacional, los asentamientos y la segregación territorial.

En Uruguay Cultural se distinguen tres elementos centrales para el desarrollo de propuestas culturales: la “memoria”, la “identidad” y la “descentralización participativa”.

El FA se compromete a “tomar como una de sus banderas” la implementación de un “sistema nacional de cultura” que unifique criterios y coordine acciones en materia cultural, para lo cual se reconoce que la estructura actual del Ministerio de Educación y Cultura es “absolutamente ineficiente”.

Uruguay Innovador, en tanto, plantea la consolidación de un “Sistema Nacional de Innovación (SNI) donde la Universidad de la República siga teniendo un rol central y protagónico”, encargado de fomentar la investigación científica y el desarrollo tecnológico, estimular los circuitos innovativos, el aprendizaje mutuo y las interacciones entre generadores y usuarios de conocimientos”.

Se plantea además el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas y la diversificación de la matriz energética.

Natalia Uval
Fuente:La Diaria


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