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El anuncio del presidente Vázquez sobre la posibilidad de debatir la instalación de una planta de energía nuclear en Uruguay fue bien recibido por la oposición.
Una forma de definir a la energía nuclear es como aquella que se produce tras las reacciones de la fisión o fusión de átomos que liberan grandes cantidades de energía utilizadas para generar electricidad.
Pese a que este tipo de energía aún carga sobre sus espaldas antecedentes negativos como el accidente del reactor nuclear de Chernobyl en el año 1986 (durante una prueba se liberó material radiactivo que causó directamente la muerte de 31 personas), los expertos aseguran que los controles de seguridad han mejorado ostensiblemente y afirman que esta es una forma “limpia” de generar corriente eléctrica porque no emite los gases de efecto invernadero tan cuestionados por su vínculo amenazante con el temido calentamiento global.
Este factor, unido al aumento de la demanda eléctrica y de la continúa suba del precio del petróleo, motivaron que en el contexto mundial la apuesta a la energía nuclear sea cada vez mayor.
Ahora la posibilidad de debatir esta cuestión cobró fuerza en Uruguay, luego que el presidente de la República, Tabaré Vázquez, anunció desde Israel que en las próximas semanas iniciará una ronda de contactos con líderes de la oposición para avanzar en la idea de instalar en el país una planta de energía nuclear.
La iniciativa fue bien recibida por la oposición, sobre todo en el Partido Nacional desde donde se reclamaba con insistencia un debate de este tipo.
“Es una idea muy buena, pero no es nueva porque ya la habíamos planteado nosotros, el Partido Nacional”, dijo a El País el senador nacionalista Sergio Abreu.
En el año 2005, Abreu presentó un proyecto de ley que apuntaba a derogar el articulo 27 de la ley 16.832 de 1997, que actualmente prohibe el uso de energía de origen nuclear en el territorio nacional y también limita la posibilidad de importarla.
La necesidad de derogar ese artículo, antes de iniciar cualquier debate, fue señalada como prioridad por diversos actores.
Abreu puntualizó que en realidad hoy en día se está “violando” esa norma ya que en la importación de energía que Uruguay realiza a la Argentina “vienen incluidos componentes de energía nuclear”.
El ex director de Energía, Álvaro Bermúdez, también consignó ese hecho y consideró indispensable la derogación del artículo como “un paso importante que tiene que dar el presidente para que resulte creíble su planteo”.
Por su parte, el senador nacionalista Jorge Larrañaga, apoyó la iniciativa y consideró “absurdo” que no se pueda utilizar electricidad generada a partir de energía nuclear mientras paralelamente se está importando energía con procedencia atómica del vecino país.
“Estamos dispuestos a reunirnos con el presidente para conversar sobre este tema y poder discutir con las seguridades que correspondan sobre un tema de esta naturaleza”, afirmó Larrañaga desde Estados Unidos a El Espectador.
La idea también es vista con buenos ojos por los ex presidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle, quienes valoraron necesaria la discusión del tema y la pronta derogación de la norma que prohibe el uso de la energía nuclear en el país.
Vázquez anunció que recibirá un informe de expertos que están trabajando en el tema, quienes aseguran que la instalación de una planta nuclear en nuestro país llevaría, como mínimo, 15 años.
El informe, que será presentado a fines del próximo mes, está siendo preparado por una comisión especial integrada por técnicos del Ministerio de Industria y Energía, del Ministerio de Medio Ambiente, UTE y la Universidad de la República.
Entre otras cuestiones, el trabajo incluirá detalles sobre los costos, impactos medioambientales, el destino de los desechos radiactivos, la tecnología a utilizar y el marco institucional y legal.
Como parte de la elaboración del informe, se visitó la construcción de la planta nuclear Atucha II, ubicada en Zárate, Buenos Aires.
Dichas obras estaban paralizadas desde hace 10 años pero fueron retomadas con el objetivo de empezar a producir energía eléctrica en el año 2010.
El director de Energía, Ramón Méndez, precisó que el objetivo de desarrollar energía nuclear es una apuesta a largo plazo, pero de todas formas destacó la decisión de Vázquez de instalar una mesa de diálogo con la oposición sobre su uso.
Méndez dijo en declaraciones a radio Sarandí que para Uruguay es un “enorme desafío” avanzar en la materia, y también hizo hincapié en la complejidad de un proceso de este tipo.
Dijo que de acuerdo con los protocolos internacionales, la etapa de estudio sobre la viabilidad del proyecto puede llevar hasta cuatro años y recién después se debe decidir la instalación o no de la planta.
Méndez agregó que en este tipo de decisiones es fundamental el consenso de los partidos políticos.
En ese sentido, Abreu dijo que los plazos de instalación de un reactor nuclear se pueden acelerar dependiendo de la voluntad política que exista de ubicar al tema como prioritario y de consenso. Señaló que lo ideal sería que en este gobierno ya quede instalada una comisión para que se ocupe del tema de la energía nuclear como un objetivo serio.
El ex director de Energía, por su parte, coincidió en la necesidad de acortar los plazos. Dijo que los mismos pueden ser “bastante menores” a 15 años y bregó por una discusión con la participación de “verdaderos entendidos” en el tema. Y ejemplificó: “Yo no estoy de acuerdo que si me van a operar de un apendicitis esté presente, aparte del médico cirujano y mi médico de cabecera, el zapatero de la esquina. Es decir, hay gente que puede estar calificada pero de estos temas conoce muy poco”.
Bermúdez agregó que en éstas como en otras cuestiones del país “se han dado cierto tipo de discusiones donde se dilata aún más temas que son vitales”.
Destacó que en el tema energético está comprometida la soberanía de Uruguay por la relación de dependencia que tiene con los países vecinos.
En esa misma línea se ubicó Abreu, quien subrayó que la energía atómica asegura la autonomía del país.
Además, apuntó que una cuestión a definir y debatir es cómo puede funcionar en la región una planta nuclear como elemento de interconexión.
“Ya sea para exportar la energía a otros países o mismo para hacer una inversión binacional en nuestro país”, explicó Abreu.
Fuente:El Pais

























