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La aprobación de una nueva ley de educación está en peligro, por múltiples causas. Pero hay una que parece ser crucial:

Dentro de la fuerza política de gobierno no hay consenso sobre varios aspectos, al tiempo que los sindicatos de la enseñanza tienen una fuerte actitud crítica. Algunas veces con razón, muchas veces por razones políticas e ideológicas.

En estos días se conoció un documento del maestro Miguel Soler, la personalidad educativa de más prestigio en el Uruguay de hoy, quien desde su “exilio” realizó una serie de críticas al anteproyecto del Poder Ejecutivo, pero también mostró en ese texto su disposición a encontrar zonas comunes para que en 2008 haya una ley de educación.

“Si el enfrentamiento continúa en su forma actual, es decir, sin esfuerzos negociadores y arbitrales, son de prever dos escenarios, igualmente temibles: o bien el Poder Legislativo se ve imposibilitado de dar aprobación a tan necesaria ley y la educación sigue regida por una ley que fue de emergencia hace un cuarto de siglo, o bien el juego de fuerzas y presiones extraparlamentarias lleva al Poder Legislativo a aprobar una Ley que no podrá contar con mayor respaldo parlamentario ni con la aquiescencia de los ejecutores de la labor docente”, dice Soler.

“En ambos casos, agrega el educador, el daño a la Educación Pública será enorme y la vida de la ley, tan laboriosamente gestada, será efímera. Ya hay partidos políticos que anuncian la intención de derogarla en la eventualidad de que lleguen al poder.

Vivo en España. En cada cambio de mayoría gubernamental se ha contado con una nueva ley de educación, tres leyes en los años recientes. Los efectos son nefastos para educadores y educandos. No repitamos esta experiencia en nuestro país.

Pasemos de una buena vez de una ley de emergencia a una ley con perspectivas de futuro, facilitando que la Comisión actualmente responsable logre un pacto educacional básico, de vigencia relativamente prolongada”.

Este talante de Soler es el que hay que rescatar, para encontrar una salida sólida, con proyección de futuro, que por lo menos ponga en marcha un proceso de avance de todo el sistema educativo y de los propios contenidos de la educación.

Para ello parece recomendable que los distintos actores, gobernantes, dirigentes sindicales y fuerzas políticas, tengan un acto de grandeza, donde se elimine todo intento de que la educación uruguaya se salva si le retorcemos el cuello al otro.

El Uruguay del mañana, se juega hoy, en los próximos meses. Si no hay una nueva ley de educación, pierde el país. Perdemos todos. Van a perder las nuevas generaciones, que es el único capital que no se puede devaluar.

Fuente:La República


Comentarios

1 Comentario

  1. carm en alicia mautone el Lunes, 29 dUTC septiembre dUTC 2008 - 21:39

    ´´´´me parece que debe escucharse la opinión de Soler y actuar en consecuencia.Soler representa una autentica autoridad en temas de educación y aunque pueda parecer muy anticuado conviene recordar que los ancianos sabios formaban la voz de la comunidad que engrandecio la Atenas de Pericles.

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