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Oct
13
LOS ROSTROS Y LOS GESTOS DE LA POLITICA
publicado en ANALISIS POLITICO |
Hay que rastrear tras los gestos de José Mujica y Danilo Astori, la indumentaria, las formas discursivas y hasta la entonación de cada uno de ellos, para encontrar al personaje que seduce y entender los por qué.
Si pactamos por un momento que además de concepciones políticas también hablamos de productos (con todo lo horrible que eso suena), en artes de la seducción nada más apropiado que consultar a un publicista sobre la materia que venden.
Según Francisco Vernazza (de la agencia Grey), que ha trabajado en la estrategia y el diseño de varias campañas publicitarias políticas, el margen de maquillaje o travestismo político que cualquiera de los dos candidatos tiene es ínfimo.
Cada uno es lo que es fundado en una trayectoria y un presente. Y en esa construcción (que les es propia) hay solidez y consistencia, dice Vernazza.
Mujica el informal, el vendedor de flores, el viejo militante que anda en motoneta. Astori el universitario, el hombre de ciencias económicas, la improvisación lejana.
Astori un hombre del Frente y Mujica también. Si tuviera que resumir, dice Vernazza, lo que cada uno convoca en la subjetividad social (o en grupos de votantes) son dos ideas generales: de un lado, Mujica hablaría de aquello que habló siempre, el amparo a los desamparados, el que no les va a fallar, el que luchará por los intereses de los desprotegidos, “el candidato de los pobres”.
Astori, por su parte, es otro hombre: el candidato de la eficiencia, el hombre del gerenciamiento.
En el discurso de uno, la práctica coqueteando, siempre, con alguna reflexión filosófica (habla de la condición humana tanto vía Cervantes como a través de la vieja trabajadora de la esquina);; en el discurso del otro: lo que realmente se puede hacer, el margen de maniobra, el manido pragmatismo.
Sus portes son tan disímiles como las ideas que evocan a través de ellos.
El desaliño de Mujica no deja –a su pesar o no– de situarlo en la escena política desde hace más de cuarenta años, el hombre que vemos en cada tapa de los diarios o en los noticieros es siempre ese hombre en relación con su pasado.
Y mientras esté en escena no hay salida. Pero además configura su presente (siempre político) con una serie de tics que lo hacen sui géneris: el hombre pisa la alfombra roja del Parlamento y después, con sus manos llenas de tierra, deshoja margaritas.
Un personaje que trasmite la idea de estar cerca (de la feria y sus vecinos, de la tierra) y a su vez tan lejos (el hombre que salió de las tinieblas, el mito).
Palabras asociadas a Mujica: humanidad, nabo o choriza, gente. Habla de cosas que más o menos todo el mundo entiende.
Astori, en cambio, carece de mística. Más allá de su pertenencia remota al Frente Amplio encarna al ejecutivo moderno, al aggiornado, al hombre que se fija sobre todas las cosas en las cuentas, en las finanzas, imposible imaginárselo sin alguna de las siguientes palabras asociadas: orden fiscal, balanza de pagos, carga impositiva.
Astori habla de esas cosas que nadie entiende pero que todo el mundo sabe que son importantes y esa pericia (o esa distancia) es socialmente legítima.
Quizás haya que buscar en ambos algunas imágenes que los relaten.
Vernazza recuerda una foto: cuando Astori fue nombrado ministro de Economía, se lo ve caminando junto a Tabaré Vázquez en medio de Nueva York, ambos exquisitamente trajeados. Hombres de negocios, de mundo, fuera de fronteras.
La foto que cualquiera hace de Mujica es otra: en el documental El círculo (de Charlo y Garay), por ejemplo, se llega a Mujica a través de un paneo lento en una imagen verde (el hombre y su chacra) y sosegada, y luego habla de su supervivencia y lo que siempre dice: que lo agarraron no por héroe sino por lento, que ninguna mística es eso de sobrevivir por años aferrándose a cualquier ser vivo (crías de rata o minúsculas raíces) y que vale, más allá de él, cualquier hombre luchando por cualquier causa noble.
Obviamente que esa declaración genera el efecto contrario al enunciado por el declarante: la admiración se reedita en cuestión de segundos.
A ese peso holístico de Mujica, por llamarlo de alguna manera, se le opone la idea de lo prácticamente posible de Astori y entre ambos los sujetos (y los votantes), que más allá de toda seducción y entendimiento esperan que haya algo nuevo bajo el sol.
Álvaro Pérez García
Fuente:Brecha
Comentarios
1 Comentario






No mi amigo no me lo ponga al Pepe como un Robin Hood ,porque no se lo cree nadie es uno mas del monton,que solo busca fama y se le lleno el culo de papelitos ,buen salario se lleva a fin de mes ,tomando mate todo el dia,y dandole de comer a sus gallinas,asi que diga las cosas como son realmente no es ningun salvador de los mas necesitados ,el se cree eso o un Ansina como Uds que se lleva a cambio por decir estas mentiras llenar mas su cuentita de banco ,hagame Uds el favor de no mentirle mas a la gente de este Pais ,porque tenemos todos los cuentos y versos requete oidos.Yo le diria a este señor que no nesecitamos alcahuetes ,ni lame culos ,agenos no haga propagandas con gente como esta .