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Los precios que los mercados internacionales pagaba por nuestros cortes vacunos cayeron entre un 40 y un 50% y todavía no se sabe cuáles son los definitivos.

“No hay negocios porque no hay precios”, resumió Jaime Escardó, presidente de la Asociación de Consignatarios de Ganado, a Ultimas Noticias.

Agregó que el efecto de la crisis “no va a ser tan dramático” y que se estaba viviendo en una “burbuja”. De todos modos “habrá que acostumbrarse a los nuevos precios y en todo caso ajustar el cinturón”.

-¿Cómo está incidiendo la coyuntura en la comercialización de la carne?

-De una manera muy fuerte. Prácticamente todas las commodities relacionadas con el agro han caído entre un 40 y un 50%.

-¿Se refiere a los precios que el frigorífico paga al consignatario o a los que pagan nuestros compradores internacionales?

-A los dos. El momento es muy difícil para colocar carne en el exterior porque los compradores son muy reacios a fijar precio. Tienen el temor de quedar colgados con un precio que puede sufrir fluctuaciones violentas de la noche a la mañana. Hasta que no se estabilice el mercado las ventas al exterior van a estar muy complicadas.

-¿A qué factores estaremos sujetos, básicamente, para que la situación se normalice?

-Estamos sujetos al momento en que el exterior, que necesita carne, fije los precios. Eso hará que luego, acá, se fijen los precios de las haciendas y entre los productores, algunos venderán y otros no, pero de a poco se irá restaurando el mercado.

-O sea que, aunque la carne la tenemos nosotros, seguiremos siendo tomadores de precios.

-Como ha sido siempre. Pero no olvide que somos productores de poco volumen con relación a lo que el exterior consume. Se está conversando pero estamos en el eje de 1,80 a 2 dólares el novillo en gancho. Es una caída importante, considerando que venimos de cotizaciones de hasta 3,70 dólares.

-¿Cómo caracterizaría el efecto de este fenómeno en los frigoríficos?

-No va a ser tan dramático. Una vez que tengan precios y mercado, los frigoríficos van a funcionar. Por supuesto: tendrán que adaptarse. Pero también se van a adaptar todos los demás insumos: fertilizantes, semillas, gasoil. El gasoil está bajando bastante. Todo se va a acomodar. Si sube el dólar, el impacto de la crisis se amortigua.

-¿Había motivos reales para una baja de los cortes en las carnicerías?

-Sin duda alguna. Hay mucha competencia y los frigoríficos, que están trabajando a media máquina, vuelcan lo que pueden al abasto. Allí es donde la carne está bajando. La que va a bajar ahora es la carne con hueso, la media res. Y otros cortes, de a poco, también van a ir bajando.

-¿Qué significa esto en definitiva? ¿Que hasta hace poco tiempo estábamos viviendo en una burbuja?

-Sí, era una burbuja. No respondía a la realidad. Pero cayó Estados Unidos y arrastró a todas las partes. Entre estas, las más afectadas fueron las del agro y las que dependen del petróleo. De a poco se van a ver afectadas las demás.

-¿Hay ganado en las estancias o se enlenteció la producción?

-Ganado hay y además, parte del país está muy bien en materia de lluvias. Otra parte -sur y oeste- no está tan bien pero esperamos que llueva pronto y bien. También las chacras de Canelones necesitan agua abundante, pero en el norte ha llovido extraordinariamente bien.

-No habría motivos para retener el ganado, pero se sabe que se lo retiene.

-El productor se va a adaptar a los nuevos precios, como le decía, pero la reposición también viene bajando y de hecho, ya ha bajado un 35%. Bajando la reposición, el invernador de novillos puede comprar a mejores precios. Venderá más barato pero también comprará más barato.

-¿Cómo resumiría las perspectivas generales?

-En este momento son desfavorables, pero el mismo mercado va a llevar los precios a la baja o al alza. Pero va a haber movimiento y va a haber precios, que en este momento es lo que está más trancado.

Además, en la industria frigorífica hay muchos problemas derivados de las rondas por salarios. Mientras estamos hablando, precisamente, se desarrolla un paro de los empleados del sector.

Hay frigoríficos que están ocupados y otros que no, pero cuando se empiece a formar la cadena, van a faenar. Pero tienen que hacer negocios con el exterior.

-¿Cómo se comportó la experiencia del feed lot?

-Cuando se sepan los números de las exportaciones y la incidencia del feed lot en ellas, puede ser que se encierre menos que este año, que fue récord en la materia. Pero unos cuantos productores van a seguir dando este tratamiento a los animales.

-Pero, ¿qué resultados concretos ha dado?

-Muy buenos, sobre todo en algunos lugares donde la tierra vale mucho para emplearla en cultivos o varía mucho. Las rentas que se estaban pagando no eran para ganadería sino para agricultura. Ante este panorama, ¿usted qué hace? Arrienda los campos y confina los ganados. Y para confinarlos hay que darles de comer. Es sólo cuestión de sacar números y proceder.

-Hasta ahora no he oído una queja institucional de los productores ante esta crisis puntual.

-Pero existe. Es mundial y ya estamos sintiendo los coletazos. Este es un negocio que no tiene techo y depende pura y exclusivamente del agua.

Esperamos que llueva bien lo que resta de la primavera para que el año que viene, al menos, estén bien las pasturas. Con buenos quilajes en los campos se pueden obtener buenas ganancias y revertir parte de la situación.

-Este mal momento, ¿abraza a los lanares en igual medida?

-La lana también sufre estos efectos. La producción ha tenido una baja muy importante y no se puede hacer negocios por ahora. El industrial no se anima a insinuar dónde va a hacer el piso. La carne ovina bajó un promedio de 20 centavos: corderos pesados y borregos. Tampoco hay colocación de capones y ovejas y ello se da para todos los lanares adultos.

-¿Cuál es nuestro principal mercado de ovinos?

-La Unión Europea. Nos pagan precios muy buenos por cortes siempre muy requeridos. Ocurre que, además de la baja del precio exterior, los frigoríficos ya han cumplido con las cuotas que tenemos en ese destino y terminan de entregarse en diciembre.

-¿Qué ocurre con las colocaciones en Asia?

-Son mucho menores y se centran básicamente en torno al ganado en pie.

-¿Cuánto menos nos van a pagar por los cortes ovinos el año que viene?

-No van a bajar tanto como el vacuno. Calculo que entre un 20 y un 30%.

-El conjunto del agro, ¿aceptará esta realidad como un mero hecho inevitable o por lo menos formulará algunos planteos?

-Yo creo que algunos planteos se harán, pero en definitiva el productor va a tener que acostumbrarse a los precios nuevos y a ajustarse el cinturón. Es casi forzoso que a un período de bonanza siga otro de crisis.

-Pero se pinta a esta con palabras que suenen muy tremendistas. A veces da la sensación de que se exagera, para después reclamar.

-No, no. La crisis es real y no tiene que envidiarle a la que arrancó el 13 de enero de 1999 con la devaluación de Brasil. Se derrumbó todo tres años después.

-Pero todo el mundo repite que esta vez estamos mejor.

-Esta vez está mejor la gente del campo porque no está endeudada. Los frigoríficos no están endeudados. Puede ser que tengan mucho stock de carne, pero no están endeudados.

-Entonces, los planes de financiación del República funcionaron bien y sin perdonarle la vida a nadie.

-Claro, porque mucha gente, gracias a la suba explosiva de los precios de los campos, cuando vendió sus propiedades a los extranjeros que vinieron, liquidó sus deudas. Condonaron esos adeudos como parte de los precios. Eso significó, a la vez, la entrada de capitales nuevos, dinero que vino orientado con criterios diferentes y otros métodos de trabajo. Puede decirse que entre el 40 y el 50% del campo está renovado con gente que no era del agro.

-Entonces, ¿dónde están los viejos propietarios?

-Pusieron estaciones de servicio o, si eran familias grandes, repartieron la plata.


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