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El Senado no logró reunir los 18 votos (dos quintos de componentes de la Cámara) exigidos por la Constitución para suspender los fueros de Lara, de modo que pudiera comparecer ante el juez en la causa que por difamación e injurias le iniciara Nin Novoa.

Extensa y por momentos tensa sesión celebró ayer el Alto Cuerpo Legislativo. Reinaldo Gargano fue el encargado de brindar el informe en mayoría, exponiendo las razones favorables a suspender los fueros del senador canario.

Leyó detenidamente el artículo aparecido en El Observador el 24 de julio, en el que Lara se despachaba a sus anchas contra Nin mezclando acusaciones por viáticos con cuestiones de la vida privada del vicepresidente; concretamente, consideraba abusivo el viático de 21.806 dólares para un viaje oficial a Zaragoza junto a tres funcionarios del Poder Legislativo, al tiempo que ¬como al pasar¬ afirmaba que la ex esposa de Nin le había iniciado juicio por problemas con la pensión alimenticia para sus hijos.

Según Gargano, se trató de una “premeditada acción política” con el deliberado propósito de injuriar al presidente del Senado y ensuciar su imagen. A pesar de ser falsa la afirmación sobre la pensión alimenticia, jamás hubo retractación pública de Lara al respecto, con lo cual el vicepresidente quedó sometido al escarnio público, agregó.

Y en lo que respecta a los viáticos, Gargano sostuvo que ese planteo podría haberlo realizado en el Senado.

Terminó su intervención señalando la importancia de defender los fueros de la institución, pero advirtiendo de la necesidad de actuar cuando se sobrepasan ciertos límites.

Apoltronado en el sillón de Sanguinetti, Didier Opertti centró su intervención en cuestiones técnico-jurídicas, pero separó las aguas al sostener que las cuestiones familiares no están en tela de juicio.

Para el ex canciller no es adecuado que el Poder Judicial dirima cuestiones políticas, y es preciso ser muy cuidadoso al analizar un pedido de desafuero pues levantar los fueros de un parlamentario causa efectos por sí mismo. Finalizó diciendo que, así como decimos in dubbio pro reo, habría que decir, in dubbio pro no levantamiento de fueros.

Después de estos combates dialécticos, venía la pelea de fondo entre Nin y Lara. Arrancó el presidente del Senado, cuya exposición abarcó todos los aspectos posibles del diferendo.

Recordó que siempre el Senado había aceptado que su presidente viajara acompañado, que siempre se había contado con la autorización del Tribunal de Cuentas, y que los viáticos estaban regulados por tablas y cuentas preestablecidas según el costo de vida de cada ciudad.

Recordó que él había inaugurado la práctica de rendir cuentas después de cada viaje y que había devuelto 4.900 dólares; “Hay que tener autoridad moral para realizar ciertas acusaciones”, dijo Nin mirando a Lara, que miraba para otro lado.

Reveló que Lara había participado en siete misiones oficiales y que nunca presentó una rendición de cuentas. Terminó diciendo que esperaba una retractación pública y un pedido de perdón y afirmó que “un día tendrá que responder”.

La réplica de este último terminó de enchastrar la cancha al referirse a lo dicho por Nin como “una telenovela”, lo que motivó gritos indignados de Gargano y Mónica, e hizo que Nin se retirara momentáneamente de sala, visiblemente ofuscado.

Pero Lara seguía impertérrito: “Ratifico todo lo expresado hasta el momento y me hago responsable de lo que voy a decir”. Acusó a Nin de haber beneficiado a su hermano con ocho viajes al exterior e insinuó que estaba incurso en el delito previsto en la Ley Nº 17.060 (uso indebido de dineros públicos).

Se refirió a las declaraciones juradas de Nin tratando de demostrar que había falseado su patrimonio y denunció que había comprado un apartamento de 68 mil dólares al contado en Punta del Este para su hijo, estando embargado, entre otras irregularidades.

En cuanto a sus declaraciones sobre la pensión alimenticia, Lara afirmó que se había aburrido de declarar en la prensa que él no había dicho eso y concluyó: “No tengo por qué pedir disculpas ni me voy a rectificar de algo que nunca expresé”, aunque ratificó su decisión de renunciar a su banca si se demostraba que alguna de las facturas presentadas para probar el uso indebido de los viáticos era falsa.

La indignada respuesta de Nin no se hizo esperar. Exhibió todas sus declaraciones juradas mostrando las falsedades e inexactitudes de fechas y de cifras en que había incurrido Lara y aclaró que el famoso apartamento de Punta del Este fue un premio de una rifa de Ciencias Económicas que ganó su hijo y que luego vendió para comprarse un modesto apartamento en Montevideo.

“Se ve que no aprendió ni la aritmética de Pedro Martín”, ironizó Nin, agregando que tenía pruebas de que uno de los documentos presentados por Lara era falso (una fotocopia tomada de una página web). Francamente demoledor.

Antes de pasar a votar, Michelini reveló que Lara había pretendido hacer pasar una gira por países árabes como misión oficial y que Nin no había autorizado el pago de viáticos, al descubrirse que el viaje no tenía carácter oficial.

La votación nominal arrojó el resultado de 14 votos a favor del levantamiento de los fueros y 13 en contra; por tanto, Lara mantiene sus fueros.

Pero inmediatamente después, se aprobó por 17 en 31 una declaración que finaliza cuestionando a Lara “por la descalificación morla, personal, política y funcional del señor vicepresidente de la República don Rodolfo Nin Novoa”, e “intima a dicho senador a que se abstenga de hacer consideraciones de carácter personal que afectan la familia, la dignidad y el honor de las personas”.

Fuente:La República


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