Nov
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LA HISTORIA DE UN NIÑO SECUESTRADO QUE VOLVIO DEL MAS ALLA
publicado en HISTORIA, ARQUEOLOGIA Y PALEONTOLOGIA |
Fue a principios de 1984… Aún había dictadura en Uruguay. La cita fue casi clandestina en una casa de Colón. El grupo Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos quería revelar que también había niños víctimas de esa situación.
En cada historia trasmitían el dolor de presentir el destino de sus hijos y la esperanza de recuperar a sus nietos.
Había una madre joven a la que le habían sacado de los brazos a su niño de sólo 22 días al secuestrarla en Buenos Aires el 13 de junio de 1976.
En el artículo para el semanario “Convicción”, el periodista sólo pudo escribir un bosquejo de tan terrible historia, pero se publicaron dos nombres: ella era Sara Méndez y su hijo Simón Riquelo.
Fue antes de aquella entrevista, en 1979, que se pudo recuperar a Victoria y Anatole Julien, también niños desaparecidos que se encontraron en Valparaíso, Chile.
Como ellos, los otros niños fueron apareciendo, Amaral García y Carla Rutilo en 1985, María Victoria Moyano en 1987, Mariana Zaffaroni en 1992, Carlos D’Elía en 1995, Andrea Hernández Hobbas en 1998, Carmen Gallo en 1999 y en 2000 recuperó su identidad Macarena Gelman.
Todos los angelitos de la canción de José Carbajal “El Sabalero” se fueron convirtiendo en noticias alegres que el periodista pudo narrar en distintos medios. Salvo el caso de Simón, quien también tenía que estar vivo.
Fue después del año 2000. Poco después que asumió Jorge Batlle y con la aparición de Macarena se creó la Comisión para la Paz.
Sara estaba convencida de que había encontrado a Simón en manos de una familia que se negaba a confirmar su identidad.
Gerardo, aquel joven adoptado aceptó, finalmente, un examen genético que, para frustración de Sara, resultó negativo.
El asesor gubernamental Carlos Ramela llegó a decirle que había una versión de que Simón había muerto. Ella no lo creyó y volvió a empezar. Fue en noviembre de 2001… Una investigación para la revista “Posdata” sobre el asesinato de Zelmar Michelini permitió al periodista contactar a un ex represor.
Admitió haber operado en Automotores Orletti y terminó por dar dos datos sobre Simón: aquel 13 de junio de 1976, el niño había sido llevado al Hospital Norte y podía tenerlo un policía que aquella noche hizo guardia en la Seccional 33.
Rafael Michelini, con quien se había compartido la indagación, pidió información a Argentina, pero entonces cayó el gobierno de Fernando De la Rúa y la respuesta, si existía, demoraría.
Fue en febrero de 2002… La cita fue en la cantina de la Asociación Cristiana de Jóvenes. Sara reiniciaba su búsqueda. Era imposible mantener en secreto los datos de aquella investigación inconclusa de la que no se le había informado para evitar falsas expectativas.
El documento parecía falso, el informante aún no era confiable, no se encontraban los archivos del hospital y menos la identidad de la guardia policial.
Sara recibió con sorpresa la información que le dio el periodista. En ese hospital habían dejado al hijo de otro secuestrado y fue recuperado por sus abuelos.
Fue en marzo de 2002. Rafael Michelini había recibido respuestas desde Buenos Aires. Cuatro nombres, una llamada telefónica, una cita y una confirmación. “No busquen más, ese chico es mi hijo”, le dijo el policía, que recordaba aquel 13 de junio como “la noche más fría del año”.
Aníbal se enteró de que era adoptado y aceptó hacerse un examen de ADN. “Simón es Simón”, pudo escribir el periodista: Sara había encontrado a su hijo.
Fue hace pocos días, en este 2008. Llegó con puntualidad. Vestía una remera blanca, una casaca deportiva roja y pantalones beige. El pelo corto, algo rizado. Menudo, pero atlético. Tez trigueña. Ojos claros, celestes, pequeños, con el mismo corte de los de aquella madre entrevistada en Colón en 1984.
Era la situación que el periodista había esperado 6 años y soñado por 24 años. Este hombre llamado Aníbal era aquel niño buscado y encontrado.
Al apagar el grabador, el periodista entendió que su nota también contenía el beso de un hijo (Simón) para (Sara) su madre.
Fuente:La República








