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La realización del Foro Globe de Legisladores de las Américas sobre Cambio Climático en la ciudad de México, permitió un ámbito de diálogo e intercambio de información y opiniones realmente enriquecedor.
Aunque la importancia del tema resulta obvia, destacamos la novedad de tratar de instalarlo en el ámbito legislativo con firmeza y rigor, considerando que allí se aprueban las leyes y los presupuestos, que en definitiva condicionan el desarrollo de los pueblos.
La Organización Global de Legisladores para un Ambiente Balanceado (GLOBE) es una red no partidaria de legisladores del G8 +5 (Brasil, México, China, India y Sudáfrica) que produce recomendaciones a los principales responsables del cambio climático, pensando en lo que se deberá hacer a partir de 2012, cuando finalice el Protocolo de Kioto.
En esta ocasión sus representantes trabajaron con legisladores de todos los países del continente, tratando de consensuar de qué manera se sale de la actual crisis económica y al mismo tiempo dar respuesta al cambio climático.
Como era de esperar, al final se aprobó un documento síntesis de lo acordado en el foro, que llegará a las manos de los respectivos Jefes de Gobierno, así como a la Conferencia de las Partes en la Convención de Cambio Climático, que se está realizando en Poznan, Polonia.
Desde luego, en todas las reuniones sobrevoló la premisa que toda crisis debe verse como una oportunidad. Pero, en la región los hechos demuestran que cada vez resulta más difícil superar las crisis, sin que amplios sectores de la sociedad paguen un precio muy elevado.
Se alcanzaron acuerdos en puntos muy importantes. No se podrá salir de la actual crisis económica y ambiental si se mantiene el status quo. El nuevo modelo de crecimiento a seguir necesariamente debe resultar amigable con el ambiente. No por razones afectivas, sino prácticas y científicas.
Como remarcó Ian Johnson, Presidente de la Comisión Internacional sobre Cambio Climático del Uso del Suelo y Ecosistemas de GLOBE: sin un crecimiento verde no hay salida.
Lo peligroso es creer que la crisis ambiental es el cambio climático, cuando en realidad hay muchos más problemas que están destruyendo los recursos naturales el planeta.
Los esenciales servicios ambientales de los ecosistemas están amenazados, y lo que es más peligroso aún, están subvalorados.
Por lo tanto, se necesita desarrollar un nuevo acuerdo mundial en esa dirección, sustentado en la justa valoración de la naturaleza y en la aplicación de nuevas tecnologías verdes que estimulen un crecimiento real, sobre principios de sostenibilidad.
No podemos admitir más la idea de que estamos creando riqueza destruyendo riqueza.
Muy oportuno estuvo Jonathan Baillie, de la Sociedad Zoológica de Londres, al recordar que la diversidad biológica es el sostén de los ecosistemas y responsable de los servicios ambientales para la humanidad. Algo obvio que parece invisible. ¿Qué futuro debemos esperar si aumenta la tasa de extinción de especies y crece la población mundial?
Como se afirma en el ítem 2 de la Declaración del foro: “Sin un cambio de rumbo la crisis económica se puede transformar en una crisis climática, energética y humana”. Continuaremos analizando lo ocurrido en el encuentro de legisladores.
Fuente:El Pais

























