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Aníbal Domingo Fernández es tan conocido por los cargos que ha ocupado como por sus exabruptos verbales. Fue ministro de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y desde este pasado mircoles 8 de junio 2009 es el nuevo jefe de Gabinete. Hombre expeditivo y poco afecto al protocolo, ha dicho frases que quedaron en la memoria.

Fiel a su postura de no ceder y de no cambiar de opinión, una de las frases que más repite es: “Yo no pienso recular en chancletas”.

En mayo, a días del cierre de listas de candidatos para las elecciones legislativas, Fernández renovó sus embestidas con palabras memorables.

Criticó al entonces candidato a diputado nacional Francisco de Narváez, del peronismo disidente: “Es solamente un packaging , puro envoltorio, livianito y que dice mentiras”.

“¿Quién le dijo que representa a la gente?”, se preguntó; probablemente sin imaginar el resultado electoral.

Enseguida dijo que De Narváez faltó al 80 % de las votaciones en la Cámara de Diputados y se volvió a preguntar: “¿Para qué quiere ser diputado si no va?”.

También criticó al jefe de gobierno porteño. “Macri gasta plata que le viene del padre y Narváez la que le viene del abuelo”, dijo. Después los acusó de “vagos, porque no trabajan”.

En enero, en medio de la discusión por quién debería controlar el ingreso de materiales para la construcción en la villa 31 de Retiro, el entonces ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos dijo que Macri es un “muchacho que no entiende nada”.

Agregó: “Es un vago, no tiene idea clara de cómo resolver los problemas de la ciudad”. Irónico, lo tuteó: “Agarrá un libro que no muerde, ¡te lo pido por Dios!”.

Uno de los blancos preferidos de Aníbal Fernández es la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. En diciembre último dijo que “está pirucha”. Ya había dicho que “no tiene los patitos en fila” y que lo que dice “no obedece a la visión de una persona seria”.

Una de las críticas más emblemáticas fue en el marco del conflicto por el bloqueo de los asambleístas de Gualeguaychú en protesta por la pastera Botnia.

“[Elisa] Carrió, con la bikini en la mano, está preocupada por cómo va a hacer para cruzar el río e ir a Punta del Este, de [Roberto] Lavagna a nadie le interesa lo que dice y [Mauricio] Macri nunca leyó nada, no sabe de qué se trata la vida”, sostuvo.

Otro blanco predilecto de la verborragia del flamante jefe de Gabinete parecería ser Macri.

“No sólo miente descaradamente” sino que “no le gusta trabajar, es como la revista El Gráfico : aparece los lunes y el miércoles ya está agotado”.

Pero Macri no es el único miembro del gobierno de la ciudad que ha recibido sus críticas. “No tiene idea, insulta, no se cultiva, por lo menos para saber de qué se tratan las cosas”, dijo Fernández sobre Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gabinete porteño.

Días antes de que Macri asumiera, en noviembre de 2007, Fernández, que en ese momento era ministro del Interior, aseguró:

“Vivió toda la vida de franco, con minúscula y mayúscula [en alusión al nombre de su padre, el empresario Franco Macri]. No conoce, porque no trabaja. Es un vendedor de ilusiones permanente”.

Una frase muy recordada de Aníbal Fernández fue pronunciada en 2004, mientras se desarrollaba el Congreso Nacional del Partido Justicialista en Parque Norte.

El entonces ministro del Interior criticó a sus compañeros militantes: “Las discusiones fueron de alta peluquería y de valor cero, sin ton ni son, no permitieron el disenso ni el debate”.

El ciudadano venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson, que había dicho que los 800.000 dólares que intentó ingresar en la Argentina eran para la campaña presidencial de Cristina Kirchner, también fue objeto de las críticas de Fernández.

“Es un mequetrefe de alquiler a quien le han pagado para decir cualquier cosa”, aseguró.

La Sedronar, que depende de la residencia de la Nación, definió al paco como “el residuo de la producción de la cocaína”. Fernández manifestó: “El que dijo eso no es especialista, es un nabo. Si dicen eso, mienten. Está claro que no es residuo de producción de otra droga”.

“Los pollitos quieren picotear a la gallina”, sostuvo Aníbal Fernández cuando Francisco de Narváez amagó con presentarse como candidato a la presidencia del PJ, durante el verano de 2008.

En abril de ese año y tras serios incidentes en la cancha de River, Fernández consideró que “el que crea que en las canchas de fútbol hay zonas liberadas es un ganso que no entiende nada”.

En 2007, un año antes del conflicto entre el Gobierno y el campo por la resolución 125, el entonces titular de la Sociedad Rural Luciano Miguens había cuestionado el control de precios y había pedido “no esconder” la inflación.

Fernández respondió: “El discurso del titular de la SRA me pareció la fiel expresión de una franja privilegiada de la sociedad, que se podría definir sin temor a equivocarme como la derecha liberal angurrienta”.

Los políticos no son los únicos que recibieron sus críticas. En junio de 2007 el escritor Juan José Sebreli dijo que el peronismo es fascista. El entonces ministro del Interior contestó: “No tiene rumbo en su formación política, tiene en la cabeza un despelote espectacular”.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa también fue criticado por Fernández.

“Es apoyado por los sectores más duros del republicanismo norteamericano y es capaz de decir cualquier cosa”, dijo el entonces ministro del Interior, después de que Vargas Llosa criticara al presidente Néstor Kirchner. Agregó: “El discurso berreta, gratuito, me tiene sin cuidado”.

Durante un conflicto docente en Santa Cruz, en mayo de 2007, Aníbal Fernández criticó duramente al cura párroco de Las Heras, Luis Bicego.

“Este señor es un cachivache vestido de sacerdote que no tiene nada de prudente. Es una pena que la Iglesia de uno tenga hombres semejantes como sacerdotes, porque lo único que hace es meter fichas para el despelote”, embistió.

Aníbal Fernández nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, el 9 de enero de 1957. Es contador público y abogado. Está casado y tiene un hijo.
Su curriculum como funcionario público empieza en 1983: trabajó como asesor de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires.

Entre 1985 y 1987 fue secretario administrativo del bloque peronista y del ?87 al ?91 ocupó el mismo cargo pero en la Cámara alta provincial.

Fue asesor del Consejo Deliberante de Quilmes, entre 1983 y 1989; y del municipio de Florencio Varela, del ?83 al ?88. En 1991 fue elegido intendente de Quilmes.

En 1994 fue convencional constituyente de la provincia de Buenos Aires. Presidió la comisión de Régimen Electoral en la Convención Reformadora.

En 1995 se convirtió en senador provincial. Fue presidente de la comisión de Salud Pública y Control de las Adicciones y vicepresidente de la comisión de Presupuesto e Impuestos.

En junio de 1997 ocupó el cargo de secretario de Gobierno en el gabinete del Ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia de Buenos Aires, encabezado por José María Díaz Bancalari.

A partir de diciembre de 1999, durante el gobierno de Carlos Ruckauf en la provincia de Buenos Aires, fue secretario de Trabajo.

En enero de 2001 fue designado ministro de Trabajo.

Cuando Eduardo Duhalde asumió como presidente, en enero de 2002, Fernández ocupó la Secretaría General de la Presidencia. En octubre de ese año se convirtió en ministro de la Producción.

A partir de mayo de 2003, con Néstor Kirchner como presidente, Aníbal Fernández fue designado ministro del Interior. Permaneció en ese cargo hasta diciembre de 2007, cuando la presidenta Cristina Kirchner lo puso al frente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.

Ayer, Fernández juró como jefe de Gabinete.

Fuente:La Nación


Comentarios

1 Comentario

  1. juan dellepere el Sábado, 11 dUTC Julio dUTC 2009 - 2:47

    Haría falta agregar a su curriculum – prontuario un par de cositas. Siendo intendente de Quilmes, y después de haberse robado hasta el papel higiénico de los baños de la municipalidad, cuando un sector del pueblo fue a reclamarle, soga en mano y nudo ajustado para aplicarle la ley del oeste, salvó su asquerosa vida gracias a que un cómplice le facilitó la fuga escondido en el baul de su coche. Además debería aclarar porque desde hace varios años se lo conoce como el narco-ministro. Seguro que esta rata de caño, se despacharía con algún exabrupto descalificador a los que nos tiene acostumbrados, basado en la impunidad que le asegura ser uno de los capo mafia más significativos con los que cuenta este gobierno-banda. Pero la verdad está ahí para quien lo conoce y conoce por lo menos alguno de sus chanchullos, porque conocerlos todos llevaría un par de vidas dedicadas a su investigación.

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