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PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA O. DEL URUGUAY, DR. TABARE VAZQUEZ ROSAS, EN EL ACTO DE HOMENAJE AL PRESIDENTE DE LA CAMARA DE PRODUCCION, INDUSTRIA Y COMERCIO ARGENTINO – CHINA, JULIO WERTHEIN
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Buenas noches. Como sería muy extenso nombrar a todas y a cada una de las personalidades que están aquí presentes, en la noche de hoy, permítanme simplemente comenzar con un queridos amigos y amigas: bienvenidos aquellos ciudadanos que nos están visitando. Aquí están, lo saben, como en su casa.
Se dice que historiadores, archivólogos y bibliotecarios, pertenecen a una categoría de locos, pues son, al mismo tiempo pacientes y terapeutas. Y pasan el tiempo vagando por el tiempo que pasó, haciendo preguntas molestas.
Yo no soy historiador, ni bibliotecario y creo que no entro en la categoría antes mencionada, pero tengo por costumbre, tal vez por importancia de la historia clínica en mi profesión, consultar los antecedentes de temáticas y encuentros, como los que hoy nos convocan.
Sobre este encuentro encontré un antecedente que ustedes seguramente conocen. Resulta que el 5 de mayo de 2005, pocas semanas después de haber asumido la Presidencia de la República, participé en Buenos Aires en una actividad organizada por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción y la Cámara de Argentino-Uruguayo.
En esa oportunidad fue recibido, por quien hoy homenajeamos, Don Julio Werthein.
Aquí, en este ámbito, Don Julio no necesita presentación, nombrarlo basta.
En todo caso, permítanme expresarle nuestro agradecimiento por la hospitalidad de entonces, nuestro reconocimiento por la labor de siempre y nuestro beneplácito de recibirlo en la sede de un MERCOSUR, que también es producto de sus sueños y de sus compromisos.
Gracias Don Julio por estar aquí con sus jóvenes 90 años y como su trayectoria no se ha limitado a usted mismo, en usted, nuestro reconocimiento a quien desde la actividad empresarial aportan a la prosperidad e integración de nuestras naciones. Prosperidad dije e integración.
Porque no hay prosperidad en el aislamiento y en el desconocimiento y la integración no puede ser una sumatoria de pobreza material y de la otra, que es más dura que la material.
Amigas y amigos: en aquel encuentro del 5 de mayo de 2005 hice una ponencia que no repetiré ahora, ni siquiera intentaré sintetizarla. Está en la página web de Presidencia de la República, en archivo de noticias.
Pero, ustedes comprenderán, no puedo resistir de citar textualmente un pasaje de aquella intervención.
“Las actuales circunstancias del Uruguay y su inalienable derecho al desarrollo implican también un fuerte compromiso con la inversión. Compromiso con la inversión pública, aunque sobre la misma – decía en aquel momento – están pesando fuertes restricciones fiscales, no debe descansarse cierta inversión pública de carácter estratégico, por ejemplo, en infraestructura, que incluso favorezca a la inversión privada”.
Pero compromiso también y fundamentalmente, por la razón recién mencionada, con nada más y nada menos, que la inversión privada.
Decíamos en aquel momento, “ese compromiso no se decreta ni se improvisa, se construye con oportunidades de inversión rentable en distintos sectores y con un clima favorable a la inversión”.
Luego hice referencia a unos componentes de ese clima favorable a la inversión. A saber: a) un país que cumple sus obligaciones y con reglas claras para todos; b) una macroeconomía estable y previsible; c) no discriminación entre inversores nacionales y extranjeros; d) regímenes promocionales; e) oportunidades de asociación entre empresas públicas y capitales privados; f) compromiso con la integración regional y la inserción internacional; g) y decíamos, el valor de un país seguro y de un Gobierno transparente que podrá meter la pata pero nada más y si pasa algo más, porque no hay vacuna contra ello, ningún Gobierno tiene la vacuna contra ello, adopta las medidas del caso sin titubeos ni inyecciones.
Esto, reitero, lo decíamos en un ámbito similar, aquel 5 de mayo de 2005. Hoy 14 de julio de 2009, fecha aniversario de un acontecimiento sustancial en la historia, dicho sea de paso. ¿Y que ha pasado en estos cuatro años en materia de inversiones aquí en Uruguay?
Amigas y amigos, Uruguay históricamente se ha caracterizado por mantener tanto bajos niveles de inversión como de crecimiento en la comparación internacional. En los cinco últimos años esto ha cambiado sustancialmente.
El Producto creció fuertemente y por encima del promedio de América Latina, ante un contexto internacional favorable, que por cierto, era favorable para todos.
Pero Uruguay creció por encima del promedio y la inversión aumentó notoriamente acercándose al promedio de la región y se logró atraer inversiones extranjera directa en magnitudes desconocidas para el país.
Todo eso fue posible porque se llevaron adelante políticas macroeconómicas lejanas que respetaron los equilibrios fundamentales.
Se realizaron reformas estructurales que contribuyen a promover el clima de inversión. Se realizaron importantes esfuerzos de inversión pública y se atacaron los desequilibrios sociales preexistentes para generar una sociedad más justa en que todos puedan participar del crecimiento.
Además se encararon cambios sustanciales en materia educativa, por ejemplo, el Plan Ceibal y de innovación, factores éstos, educación, investigación científica, innovación, fundamentales para el desarrollo económico en el mediano plazo en el mundo actual del conocimiento.
Todo ello lleva a que podamos ver el futuro con optimismo, más allá de la crisis internacional actual, ya que en esta Administración se sentaron las bases para que la tasa de crecimiento de la economía uruguaya sea claramente superior a los bajos niveles históricos, con la consiguiente generación de empleo y bienestar para los ciudadanos.
Como todos sabemos, la inversión constituye el factor fundamental para incrementar la tasa de crecimiento a largo plazo en la creación de empleo.
El crecimiento de la inversión fue históricamente bajo en términos del Producto. En los últimos años, esta situación cambió.
La inversión creció a una tasa de 14% promedio anual, pasando de representar 14.4% del PBI en 2004, al 18.7% en 2008, el rápido más alto de los últimos 25 años.
A pesar de los grandes esfuerzos realizados en los últimos años en estimular la inversión y del importante aumento verificado, los niveles de inversión han alcanzado a ser similares a Brasil, pero inferiores a Perú y a Chile.
La inversión privada se expandió un 76% entre 2004 y 2008, alentada por la estabilidad y confianza en las políticas macroeconómicas y en un marco de incentivo fiscales tendientes a favorecerla.
Siguiendo la instalación de la planta de celulosa Botnia, que jugó un papel clave en el desempeño de la inversión de los últimos años, sin considerar la misma la recuperación fue también extraordinaria, de un 49%.
Se ha encarado el estímulo de la inversión como una política de Estado, el buen clima de negocios se nutre de reglas claras que han caracterizado a Uruguay, el respeto por los equilibrios macroeconómicos y los esfuerzos por lograr una verdadera estabilidad que ha caracterizado a esta y otras Administraciones en este país.
Pero han contribuido además, las reformas estructurales llevadas adelante por este Gobierno, destacándose en primer lugar la Reforma Tributaria, el nuevo régimen de promoción de inversiones, el cambio de regímenes de concursos, la Ley de Defensa de la Competencia, entre otros.
Ustedes saben, que también en lo que respecta a la inversión, la pública es fundamental para apalancar la inversión privada, ya que sin adecuadas carreteras, sin puertos, sin seguridad en el abastecimiento de la energía eléctrica, no es posible la actividad económica y por ende tampoco la radicación de inversión privada.
En este sentido, se han impulsado inversiones en infraestructura fundamentales en todas estas áreas y en muchas otras.
La inversión pública de infraestructura vial y de vivienda se incrementó casi 80%, en términos reales durante este período de Gobierno, en tanto que la inversión de las empresas públicas tuvo un aumento real de 140%. La inversión en el sector público pasó de 2.6 % del PBI en 2004 al 4.1% en 2008.
El nuevo régimen de promoción de inversiones ha generado importantes estímulos. En el año 2008, primer año de vigencia del régimen, se promovieron 1.050 millones de dólares y en 2009, en este año, el ritmo es creciente, a pesar de la crisis internacional.
Entre enero y junio de este año, se aprobaron 683 millones de dólares y hay proyectos en evaluación por otros 911 millones de dólares más. El régimen se basa en el otorgamiento de beneficios sujetos al cumplimiento de ciertos objetivos, que el Estado entendió relevante para impulsar el crecimiento y el desarrollo económico.
A saber: 1) promoción del empleo y de las exportaciones; 2) desarrollo de cadenas productivas de valor agregado nacional; 3) adquisición de conocimientos y capacidades para el país; 4) producción más limpia, descentralización y contribución al producto bruto interno. Ello implica un importante esfuerzo para el Estado en cuanto a renuncia fiscal.
Hablemos ahora de la inversión extranjera directa que creció a niveles récord en los últimos 4 años, pasando a ser la quinta economía de América Latina en importancia en cuanto a los flujos de inversión extranjera directa medidos en términos del PBI.
En el 2008 ingresaron inversiones por 2.050 millones de dólares, siendo 6 veces superior a la registrada en 2004.
La instalación de la planta de Botnia explica el 14% de la inversión exterior directa, ingresa entre los años 2005-2008. En la década del 90 la inversión extranjera fue en promedio de 135 millones de dólares anuales, en tanto que entre 2001 y 2004, el promedio anual subió a 302 millones de dólares.
El contraste con este desempeño pasado, en materia de inversiones extranjeras, durante este período de Gobierno y dejando de lado de Botnia, entre 2005 y 2008 esa cifra trepó en 350 millones de dólares en promedio anuales a 1.240 millones de dólares en promedio anuales y, si se incluye a Botnia la inversión extranjera directa superó los 1.400 millones de dólares anuales.
La inversión extranjera directa considera a las inversiones en activos físicos, realizados por extranjeros y no siempre significa, incorporación de nueva infraestructura a nivel nacional al computar también la compra de empresas existentes, la compra de campos, de bancos, etcétera.
De todos modos, constituye una clarísima señal de la confianza de nuestro país que la política económica implementada por este Gobierno generó entre los inversores. Igualmente, la inversión extranjera directa tiene implicancias positivas sustanciales en el proceso de desarrollo al contribuir en la modernización de la economía, mediante la introducción de nuevas y avanzadas tecnologías, nuevos procesos de producción y posibilitar la inserción a nuevos mercados.
Hoy Uruguay vende su carne a más de 130 países en el mundo. Adicionalmente, los esfuerzos realizados en materia educativa y en particular, el Plan Ceibal, y el impulso a la innovación contribuirán a señalar ciudadanos mejor preparados para trabajar en el mundo del conocimiento, con el consiguiente impacto en inversión en el crecimiento y bienestar social.
La confianza de los inversores financieros en el desempeño de la economía uruguaya y en la política llevada adelante por esta Administración ha sido claramente evidenciada en las importantes colocaciones que realizó el país en los mercados internacionales reduciendo spot y tasas.
En los últimos meses, el riesgo crediticio de Uruguay ha evolucionado por debajo del promedio de los países emergentes poniendo de manifiesto las fortalezas, con que es percibida la economía uruguaya en el actual contexto de crisis internacional.
Amigas y amigos, no es mi ánimo prolongar esta intervención que ya ha sido bastante extensa.
Pero como Presidente de la República y como ciudadano uruguayo responsable de sus actos, no puedo cerrar estas palabras sin decirles que sé que no existen los países perfectos, pero que trabajo para que el país sea cada día un poco mejor, que no tengo los planos para el paraíso del mañana, pero no puedo eludir hacer un estudio evolutivo del cierre y además no estoy dispuesto a renunciar al futuro que este país reclama y merece.
Como Presidente de la República, ayudaré a construirlo hasta el próximo 1º de marzo y después sumaré mi aporte desde donde me corresponda estar.
Tal vez mañana alguien pueda decir que estoy amenazando o haciendo esoterismo -se dicen tantas cosas-, en fin, cada uno es dueño y prisionero de sus palabras.
Amigas y amigos, querido Julio, les agradezco haberme dado la posibilidad de este encuentro y aún a riesgo de resultar reiterativo o parecer melancólico y en retribución a ello termino con las mismas palabras con que terminé aquella intervención de mayo de 2005.
Les ofrezco un único privilegio, el privilegio de trabajar juntos por un país para todos los uruguayos y en el que los argentinos, por supuesto, ciertamente no son extranjeros. Muchas gracias.
Nota del editor:
Julio Werthein nació en Buenos Aires el 7 de abril de 1918. Ex presidente de la Fundación Bolsa de Comercio de Buenos Aires, es actualmente Presidente de la Cámara de la Producción, Industria y Comercio Argentino China.
Vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio para el Asia y el Pacífico, Presidente Honorario del Consejo Interamericano de Comercio y Producción -CICYP-, Vicepresidente de la Fundación Caja de Ahorro y Seguro S.A., Director Titular de La Caja Aseguradora de Riesgos del Trabajo ART, Tesorero del Foro Empresarial del Mercosur – Sección Argentina, Académico Titular de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa, Presidente del Capítulo Argentino de la Cámara Internacional de Comercio y Tesorero del Foro del Sector Privado de las Américas.
Además, es presidente honorario del GRUPO WERTHEIN desde 2005.













