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LA OPINION DEL SENADOR ALBERTO COURIEL: PRINCIPALES RESULTADOS DE LOS GOBIERNOS DEL FRENTE AMPLIO Y DEL PARTIDO NACIONAL
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La información proporcionada en estos días por el Instituto Nacional de Estadística sobre pobreza, indigencia y desigualdad muestra a las claras los éxitos del gobierno del Frente Amplio, que ha conseguido un fuerte crecimiento económico con equidad social, con justicia social.
La identidad de la izquierda se vincula a elementos de equidad, de igualdad, de solidaridad, de justicia social, y en esta materia ha tenido logros significativos.
Pero en la medida que estamos en plena campaña electoral es relevante la comparación de resultados del gobierno del FA desde 2005 hasta la fecha, con los obtenidos en el gobierno del Dr. Lacalle en el período 1990-1994.
Los puntos de partida son muy distintos.
El Partido Nacional recibía como herencia una elevada inflación y una reforma constitucional que permitía a los jubilados tener aumentos conjuntamente a los asalariados en base a las modificaciones de los salarios medios.
El gobierno del FA recibió como herencia problemas financieros, económicos y sociales derivados de la política económica en la década de 1990 y de la profunda crisis de 2002.
Ello significaba una deuda de 100% del PBI, una deuda social con extraordinario incremento de la pobreza, la indigencia y las desigualdades y un Estado desmantelado para actuar con eficacia y capacidad.
En ambos casos, con factores internacionales favorables, hubo dinamismo económico.
El PBI creció en los cinco años del gobierno del Dr. Lacalle 25% mientras que en los cuatro años del gobierno del FA aumentó 32%.
En materia sectorial la diferencia más significativa se da en el sector de la industria manufacturera, que crece 54,6% entre 2004 y 2008 y en cambio cae 5,8% entre 1994 y 1989.
No hay país desarrollado sin industria manufacturera y de aquí surgen dos visiones de país, dos modelos de país.
Durante el gobierno del Partido Nacional se da una doble desprotección de la industria.
Se realiza una fuerte rebaja unilateral de aranceles y simultáneamente, un proceso de fuerte atraso cambiario que se ubican en el centro explicativo de la caída industrial.
La desprotección arancelaria y cambiaria dificultó la competencia con los productos manufacturados importados, donde las importaciones de bienes de consumo se multiplicaron por cuatro y terminaron sustituyendo la producción nacional.
En cambio, durante el gobierno del FA la industria manufacturera crece con aumentos significativos de la inversión en el sector, de sus exportaciones y por el consumo interno.
El crecimiento industrial es clave para interpretar los resultados tan disímiles en materia de empleo y desempleo.
La tasa de empleo en el gobierno del FA logra el 58,4% en 2008, cifra desconocida desde que se llevan estadísticas sobre empleo.
Durante el gobierno del Partido Nacional desciende de 53,1% en 1989 a 52,8% en 1994. Pero aún más distantes son los resultados sobre el desempleo.
En 1989 el desempleo abierto alcanzaba a 8,6% aumentando en 1994 a 9,2%.
Durante este período la industria manufacturera pierde alrededor de 90.000 empleos. En cambio en el gobierno del FA el desempleo cae abruptamente de 13,1% en 2004 a 7,8% en 2008.
Sin duda uno de los elementos centrales de estos resultados tan diferentes derivan de una concepción distinta sobre el papel de la industria manufacturera en el modelo de desarrollo y en consecuencia sobre la propia política industrial.
Importa destacar también las diferencias en las políticas cambiarias, aunque ambas ponen énfasis en atender la estabilización de precios.
Si se analiza la capacidad de competencia con respecto al dólar o sea deflactando el tipo de cambio por el índice de precios al consumo de Uruguay y de EEUU, en el gobierno del Dr. Lacalle se vuelve a aplicar una política similar a la de la tablita de fines de los 70 y principios de los 80, cayendo la capacidad de competencia de 100 en diciembre de 1989 a 56,7 en diciembre de 1994.
Aquí está el origen del atraso cambiario que afectó a los exportadores, a los industriales y a los productores rurales y que se ubica como una de las principales causas de la profunda crisis productiva, social y especialmente financiera de 2002.
Esta política cambiaria fue ayudada por el mayor atraso cambiario que tenía Argentina con su ley de convertibilidad del 1 por 1.
En el período del FA la política cambiaria, que siempre hemos criticado, tiene cierto respaldo por los altos precios internacionales de los productos de exportación y la apreciación del real brasileño y del euro.
Pero la pérdida de la capacidad de competencia es muy inferior a la generada por el gobierno del Partido Nacional.
Tomando diciembre de 2004 como 100, en junio de 2009 había caído 84,1 con respecto al dólar.
La caída de la capacidad de competencia en el gobierno del Partido Nacional es de 43,3% mientras que en el gobierno del FA es de 15,9%.
Tomemos dos indicadores de la justicia social: los salarios reales y la distribución del ingreso.
Mientras en el gobierno del Partido Nacional los salarios reales crecen solamente 4%, en el gobierno del FA entre diciembre de 2004 y mayo de 2009 el aumento es de 24,9%.
En el caso de la distribución del ingreso el coeficiente de Gini (que varía entre 0 la mayor igualdad y 1 la mayor desigualdad) prácticamente no sufre modificaciones en el gobierno del Dr. Lacalle pese al fuerte incremento de las pasividades de 49%, que explica la fuerte caída de la pobreza y que no deriva de la política del gobierno de la época sino que es fruto de la lucha de los jubilados que triunfaron con la reforma constitucional de 1989.
El coeficiente de Gini pasa de 0,413 en 1989 a 0,418 en 1994, de acuerdo a la información proporcionada por el Instituto de Economía.
En cambio en el gobierno del FA hay una reducción muy significativa en el índice de Gini que pasa de 0,46 en 2004 a 0,424 como consecuencia de las mejoras del empleo y del salario real. Por otra parte, las políticas sociales fueron determinantes en dichas mejoras.
El Plan de Emergencia y su ingreso ciudadano, el Plan de Equidad y las mejoras en las asignaciones familiares y la reforma de la salud que incorpora al sistema a alrededor de 300.000 menores, originaron una fuerte caída en la pobreza y en la indigencia que tiene enormes repercusiones en la mejora de la distribución del ingreso.
Fuente:La República

























