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ARMADA MILITAR DE URUGUAY: ASI SE ARMO LA CALESITA FINANCIERA
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La compras ficticias que se realizaron en la Armada tuvieron como objetivo, según el ex comandante en Jefe ahora procesado, Almirante Juan Fernández Maggio, obtener “fondos frescos” para tiempos económicos difíciles en la Marina militar.
Fernández Maggio declaró en la sede penal que a fines de 2008 la situación económica de la Armada para el 2009 “se avizoraba como difícil”, que esa Fuerza iba a dejar de administrar los fondos provenientes de las misiones de Paz de la ONU y que por ser 2009 año de elecciones, no habría refuerzos de fondos, además de que el gobierno había dado pautas para achicar los gastos en función de la situación de crisis internacional.
Como mecanismo para obtener dinero líquido, según testificó el capitán de navío Gerardo Feble, Fernández Maggio decidió, con la participación del capitán de navío Danilo Damonte y Feble, desafectar el crédito del Banco Hipotecario destinado a pagar la cuota correspondiente al año 2008 por el edificio de viviendas de oficiales. Ese crédito ascendió a $ 9.065.460,00.
Para poder utilizar ese dinero en forma directa y sin contralor, optaron por inventar las dos compras investigadas, simulando el cobro de los precios respectivos por personas que no han podido ser identificadas por la Justicia.
En su dictamen la jueza Graciela Gatti señaló que el dinero obtenido “habría vuelto en parte a la Armada y fue administrado por Feble y por Damonte por orden, bajo directivas y contralor de Fernández Maggio”.
Según surge de los respectivos recibos de las compras y las declaraciones de testigos, la División Logística manejaba dinero en efectivo, sujeto al contralor directo del comandante en Jefe de la Armada, del que se obtenía el dinero para el funcionamiento de las oficinas del quinto piso, donde se ubica el Comando de la Armada, entre otros usos.
Este dinero se manejaba sin contralor oficial, ni del Tribunal de Cuentas ni de la Contaduría General de la Nación, registrándose únicamente de manera interna la entrega a cada persona que lo recibía y mediante planillas.
Esos documentos no figuraban en los registros de la Armada. Y de acuerdo a las declaraciones de Feble, al ser designado agregado militar en Brasil, Fernández Maggio le dio la orden de destruirlos, cosa que no hizo sino que los guardó en su domicilio y en su momento los presentó ante la sede penal del Crimen Organizado.
Para la jueza, una vez que Fernández Maggio decidió que debía contarse con dinero líquido, “correspondió en principio a Feble, Damonte y Da Costa (sin perjuicio de la participación de otras personas que el Juzgado continuará indagando) “armar” y gestionar las dos comprar ficticias”.
Es así que se confeccionó un formulario por parte del oficial Moreira (actuando en sustitución transitoria de Feble) fundamentando la necesidad de la compra de la grúa y que el proveedor exclusivo es la empresa Jonach Construcciones Electromecánicas, con sede Argentina, de la que se presentó una supuesta factura proforma cuyos datos no concuerdan con los reales de la empresa. El Serap formó el expediente y lo pasó a la Comisión Asesora de Adjudicaciones.
Sin embargo, los integrantes de esa Comisión señalaron que ésta no se reúne, no analiza ni aprueba nada. El acta aprobando la compra viene ya armada y sus integrantes la firman sin potestades.
Luego el expediente se eleva al Tribunal de Cuentas que autoriza el gasto. Pero las actuaciones no se remitieron al Servicio de Contabilidad de la Armada, sino que fueron directamente al Servicio de Aprovisionamiento y se remitió al Ministerio de Defensa la relación de gastos.
Parte del dinero se invirtió en gastos protocolares, o rubros no necesarios como florerías, joyerías, viajes, combustibles y bebidas. Pero las facturas presentadas por los implicados y las que fueron ubicadas en el curso de la investigación no llegan al total de las sumas que los oficiales reconocen haber recibido.
Compra 1: grúa
Para llevar a cabo la compra de una grúa hidráulica para el Emlog (Cuarta División de Logística) se generó el formulario “Nusan”, firmado por el capitán de navío Gerardo Feble y el contralmirante Manuel Burgos (ex jefe del Estado Mayor de la Armada), donde se consignó la necesidad de esa compra.
De acuerdo a lo declarado por Feble, fue el capitán de navío Danilo Damonte (ex responsable de Planeamiento y Presupuesto Naval) quien le entregó la factura para que llenara el formulario, cosa que Damonte negó en el careo al que fueron sometidos.
Quien aparece en esta compra como proveedor exclusivo es la empresa Jonach Construcciones Electromecánicas, con sede en la República Argentina, de la que se presentó una supuesta factura pro forma (previa a la factura definitiva en toda compra internacional) cuyos datos no concuerdan con los reales de la empresa. La “compra” fue por $ 4.073.538.
Compra 2: banco de pruebas de motores
En el caso de la compra de un banco de pruebas y ablande de motores SWWK de origen alemán por un costo total de $ 8.013.950, fue Gerardo Feble el encargado de firmar el memorando técnico. Para efectuar la compra se agregó la factura pro forma y la nota de exclusividad “corriéndose todos los trámites hasta la aprobación del gasto por parte del Tribunal de Cuentas de forma tal que, en lo formal, nada debió observarse”, señaló la magistrada.
Autorizado el gasto, la obligación fue efectuada en el ámbito del Serap (Servicio de Aprovisionamiento de la Armada) y no del Secon (Servicio de Hacienda y Contabilidad de la Armada), como suele ser la regla.
En un inicio el pago debía hacerse por transferencia a una cuenta del Bank Hapoalim, en Nueva York, que pertenece al proveedor de la Armada Daniel Trocki. Sin embargo, se pagó con cheques del Brou.

























